Por Pilar Olivares en Motorbike Magazine

Cómo elegir la talla de casco de moto correcta

Usar la talla de casco adecuada es imprescindible para que sea eficaz y nos garanticen la máxima seguridad, por eso, debemos poner especial atención a la hora de escogerla, pero ¿sabes cómo hacerlo? Os explicamos todo paso a paso.

A la hora de comprarse un casco de moto muchos usuarios priorizan el diseño y en ocasiones se olvidan que es el elemento más importante de nuestro equipamiento. Obviamente es interesante encontrar un casco que se ajuste a nuestros gustos y encaje con el estilo de nuestra moto, pero esto no debe anteponerse a buscar una marca de calidad, que cuente con las respectivas homologaciones y nos garantice la seguridad que necesitamos cuando vamos en moto. Teniendo en cuenta esto, lo segundo es encontrar un casco que se adapte a la perfección a la anatomía de la cabeza escogiendo la talla adecuada.

Antes de nada, es importante recalcar que usar un casco del tamaño equivocado elimina toda la garantía de seguridad y aumenta un alto porcentaje el riesgo de lesiones en caso de accidentes. Un casco de tamaño superior al que necesitamos puede desprenderse y dejarnos completamente al descubierto en medio de una caída. Además, también perderemos visibilidad y sufriremos muchos problemas con el ruido. Pero, ahora bien, ¿sabes cuál es tu talla?

 

La talla del casco de moto: ¿Cómo medir la cabeza?

Normalmente, las tallas de casco de moto se cuentan en centímetros, así que debemos medir el contorno de nuestra cabeza. La forma más cómoda de hacerlo es con una cinta métrica de sastre, pero si no tienes, puedes utilizar un cordel que luego cuantificaremos con una regla o un metro. Para medir el tamaño de nuestra cabeza lo debemos hacer por la parte en el que el contorno sea más ancho, es decir, empezando por la frente (aproximadamente 2,5 centímetros por encima de las cejas) y siguiendo una línea por encima de las orejas intentando seguir con la máxima precisión posible una línea horizontal.

Una vez tengamos el resultado debemos consultar la guía de tallas del fabricante de nuestro casco. Es muy importante tener en cuenta que cada marca utiliza unas medidas diferentes por eso, siempre debemos asegurarnos de tener a mano la guía correspondiente. ¿Y qué ocurre si mi medida se encuentra entre dos tallas? Ante la duda es recomendable escoger el más pequeño, pero lo ideal es probar las dos opciones y llevar a cabo las siguientes comprobaciones:

 

  • En primer lugar, debes ponerte el casco agarrando las dos correas de la barbilla hasta introducirlo completamente y asegurar que la parte superior de la cabeza está en contacto con la parte superior del interior del casco. Es imprescindible que si intentamos mover el casco desde atrás hacia delante no lo haga, si vemos que se desplaza con facilidad es que esa talla nos queda grande. El forro interior del casco debe ajustarse bien alrededor de la cabeza, y cuando intentemos moverlo debemos sentir que el casco mueve la piel de nuestra cara.
  • A continuación, debemos comprobar que la almohadilla superior presiona firmemente la cabeza, que las almohadillas laterales tocan tus mejillas y que no hay espacio alrededor de la ceja bajo el revestimiento interior. Si todo esto es así, lo siguiente es confirmar que nuestro dedo pulgar no cabe entre el casco y la sien.
  • Por otro lado, si sentimos demasiada presión en la frente, puede ser que necesitemos una talla más. Hay que tener en cuenta que el acolchado superior es fino y con el uso no hay mucha posibilidad de ceder. Justo lo contrario ocurre con los acolchados laterales, que son más gruesos y al hacer el movimiento de quitarse y ponerse el casco pueden dar un poco de sí. Por lo tanto, no te preocupes si te aprietan un poco al principio, es algo normal y con el tiempo deben ceder.
  • Tener el campo de visión adecuado es otro punto esencial a la hora de escoger nuestro casco, hay que asegurarse de que no obstruyan ni bloqueen nuestra visión al mirar a la izquierda, a la derecha, arriba o abajo.
  • También tenemos que prestar atención al sistema de cierre. Debemos ajustar la correa de la barbilla lo más fuerte posible debajo de la mandíbula sin causar dolor pero asegurándonos de que no quede holgado. Una vez lo tengamos atado, comprobaremos que al intentar mover el casco de delante hacia atrás y de atrás hacia delante, se mantiene fijo.

Estas instrucciones son aplicables tanto a cascos integrales como a modulares o jets. Y si después de seguir todos estos pasos, el casco sigue sin convencerte, no te la juegues y prueba con otro modelo. Hay que tener en cuenta que al igual que ocurre con la ropa o con los zapatos, no todo queda bien. Cada persona tiene una anatomía diferente y debemos probar todos los modelos que sean necesarios hasta dar con el perfecto para nosotros.

Como os habréis dado cuenta, encontrar nuestra talla de casco no es una tarea sencilla, por eso tampoco queríamos olvidarnos de recordaros los riesgos que supone usar cascos prestados o usados. Los acolchados del casco acaban moldeándose a la anatomía del usuario que lo usa, y puede no ser igual de efectivo en otra persona.

¿Sigues teniendo alguna duda respecto a la talla de casco que más te conviene? Entonces, ¡no dudes en ponerte en contacto con nosotros o pásate por las instalaciones de Motorgaz!